Puede parecer un detalle menor, pero el tipo de comedero influye en la higiene y la salud de tu mascota. Los de acero inoxidable son los más higiénicos, duraderos y fáciles de limpiar (no acumulan bacterias). Los de cerámica son más pesados (no se vuelcan) y estéticos, pero pueden astillarse. Los de plástico son económicos, pero pueden provocar alergias (acné canino) en perros sensibles.
También ofrecemos comederos antiderrame (con bordes elevados para atrapar la comida que cae), y ralentizadores de comida (con relieves internos para que el perro coma más despacio y evite torsiones gástricas).
¡Elige el que mejor se adapte a la forma de comer de tu mascota!