Los tapetes de alimentación son una solución simple pero muy efectiva. Se colocan debajo de los comederos y bebederos para atrapar el agua que salpica, la comida que cae al suelo (especialmente en perros que comen desordenadamente) y las migajas.
Están fabricados en silicona o PVC antideslizante, son fáciles de limpiar (puedes lavarlos con agua y jabón o pasarlos por el lavaplatos) y vienen en varios colores y tamaños.
Protege tus pisos de madera, azulejos o alfombras. Una pequeña inversión que hará que la hora de la comida sea mucho más higiénica para tu hogar.